Calamar: el secreto para una textura perfecta y un sabor inigualable
Olvídese de la goma insípida. El calamar, ese regalo del mar que a menudo maltratamos en la Cocina, puede ser la estrella de su mesa si conoce sus secretos. Descubra cómo elegirlo, cómo cocinarlo y por qué este ingrediente merece una segunda oportunidad.
El calamar: más que un simple anillo frito
El calamar, aunque a menudo se le agrupa con la seiche y el pulpo, es un mundo aparte dentro del reino de los cefalópodos. Su forma elegante, sus tentáculos delicados y su capacidad de adaptación a diversos entornos marinos lo convierten en un tesoro culinario, pero también en un desafío si no se aborda con conocimiento. Los nombres que recibe –encornet, supion, chipiron– no son más que reflejo de su tamaño y etapa de desarrollo, no de especies distintas. Pero la clave está en entender sus particularidades para evitar el error más común: la textura gomosa.
¿Por qué se vuelve gomoso? La respuesta es sencilla: una cocción inadecuada. El calamar se contrae rápidamente con el calor, por lo que necesita una atención especial.

El arte de elegir un calamar fresco: la guía definitiva
No se deje engañar por el aspecto. La frescura del calamar se revela en pequeños detalles. Busque un cuerpo brillante y translúcido, sin manchas oscuras. Los tentáculos deben estar firmes, pegados al cuerpo, y la piel debe adherirse a la carne sin despegarse. El aroma es fundamental: debe ser suave, marino, nunca a pescado rancio. Un calamar de verdad, ese que te transporta a la brisa salada, es el que te garantiza un plato memorable.
Cocción a la medida: el calamar tierno es posible
El truco está en la rapidez o en la paciencia. Evite los tiempos medios, que son los que condenan al calamar a una textura elástica. La opción rápida –a la plancha, salteado en el wok– requiere agilidad y un calor intenso para sellar la carne en cuestión de minutos. La opción lenta –cocido a fuego lento en salsa de tomate o un caldo aromático– le permite relajarse y disfrutar, mientras el calamar se ablanda gradualmente.
Un consejo de experto: Si opta por la cocción rápida, un marinado muy corto en limón (nunca vinagre) puede ayudar a ablandar ligeramente la carne. Pero cuidado, un exceso de acidez lo endurecerá.
Nutrición y sabor: un mar de beneficios
Más allá del placer de comer, el calamar es un alimento nutritivo. Rico en proteínas de alta calidad, bajo en grasas y fuente de minerales esenciales como fósforo, selenio y zinc, también aporta vitaminas del grupo B y ácidos grasos omega-3. Pero recuerde, la clave está en la sencillez: un buen aceite de oliva, ajo fresco y hierbas aromáticas son suficientes para realzar su sabor natural sin disfrazarlo.
La limpieza es fundamental: retire la pluma interna, la cabeza y el pico con cuidado, y enjuague bien el interior. Luego, córtelo en anillos, tiras o cocínelo entero, según su preferencia.
El calamar, con sus particularidades y su potencial, es un ingrediente que merece ser redescubierto. Olvídese de los clichés y abrace la versatilidad de este tesoro del mar. Porque, al final, un buen plato de calamar no es solo comida, es una historia que se cuenta con sabor, aroma y textura.