El encanto artesanal: Pan, bicicletas y una nueva perspectiva

Un cambio de mirada: del diseño moderno a lo clásico

Confieso mi afición por las bicicletas, pero el mundo del pan ha transformado mi percepción. Antes, me atraían los modelos de última tecnología, con componentes de aluminio o carbono. Sin embargo, desde que me sumergí en la elaboración artesanal del pan, y he aprendido a apreciar la paciencia de la masa madre, mi predilección se ha desplazado hacia las bicicletas clásicas. Aunque algunos las consideren 'hierros viejos', disfruto dedicándoles tiempo para restaurarlas y devolverles su esplendor.

La conexión entre el pan y la artesanía

Sospecho que mi nuevo aprecio por lo artesanal está ligado a mi pasión por el pan, aunque quizás la edad también tenga algo que ver. En casa, estimamos que tengo casi el mismo peso en harinas que en bicicletas. Con los cuatro miembros de la familia, acumulamos alrededor de once vehículos de dos ruedas sin motor, todos cargados de valor sentimental y escaso valor económico. Es una colección que refleja un estilo de vida más lento y consciente.

De la moto a la bicicleta: un cambio por la familia

Hace algunos años, me desplazaba por la ciudad en moto, pero la llegada de nuestros hijos cambió las cosas. La logística se complicó y no queríamos que, de mayores, nos reclamaran esos vehículos. Además, el ejemplo es fundamental. Así que, vendí la moto y adopté la bicicleta como medio de transporte urbano, a pesar de las pronunciadas pendientes de mi ciudad. Mi esposa ya utilizaba la bici, lo que facilitó la transición a una rutina familiar en dos ruedas.

La libertad y el bienestar de pedalear

La bicicleta es sinónimo de libertad. He leído estudios que sugieren que pedalear y subir en bicicleta genera una sensación de bienestar y felicidad, gracias a la sonrisa que provoca el esfuerzo físico. Además, es una excelente manera de inculcar a mis hijos el amor por el deporte y la independencia de los vehículos motorizados, fomentando un estilo de vida más saludable y sostenible. Pedalear es sinónimo de bienestar.

Un inesperado gesto de generosidad: ibán yarza

Un desafortunado accidente con un coche dañó mi bicicleta, Zeus. Compartí la imagen en Instagram y, para mi sorpresa, recibí un mensaje de Ibán Yarza, quien me ofreció el cuadro de su preciosa Lapierre roja, una bicicleta con mucha historia y cargada de recuerdos, incluyendo el transporte de numerosos kilos de harina. El proceso de restauración, visible en su Flickr, es realmente impresionante: http://www.flickr.com/photos/7394371@N06/sets/72157608252521717.

La simplicidad de una single speed

Inicialmente, planeé adaptar los componentes de Zeus al nuevo cuadro Lapierre, pero Ibán me sorprendió apareciendo con la bicicleta completamente montada, con una configuración de single speed. Esta simplicidad me cautivó al instante. Con el tiempo, se descubre la capacidad de afrontar pendientes que antes parecían imposibles. Además, el silencio de una single speed es un placer, similar a la sencillez de hacer pan con ingredientes básicos: harina, agua y sal. Es la bicicleta que utilizo habitualmente para mis desplazamientos en solitario.

Legado y futuro: un amor compartido por las dos ruedas

Aunque la single speed es ideal para mis salidas individuales, todavía necesito más piernas para transportar a mi hijo en una ciudad con tantas cuestas. La experiencia me ha enseñado que el amor por las bicicletas y la pasión por el pan comparten un denominador común: la apreciación del trabajo artesanal, la paciencia y la búsqueda de la simplicidad. Es un legado que quiero transmitir a mis hijos, fomentando un estilo de vida activo, saludable y conectado con la tradición.